
Pastéis de Nata
Los pastéis de nata fueron creados por los monjes del Monasterio de los Jerónimos en Belém, Lisboa, mucho antes del siglo XIX, como forma de aprovechar las yemas de huevo sobrantes después de usar las claras para almidonar los hábitos de los monjes y otras prendas. La receta se vendió a una refinería de azúcar cercana tras el cierre de los monasterios de Portugal en 1834, y en 1837 abrió la Fábrica de Pastéis de Belém, que aún hoy mantiene en secreto la receta original, conocida solo por unos pocos empleados. La temperatura de horneado extremadamente alta, cercana al máximo de un horno doméstico, es esencial para la firma visual del postre — las manchas oscuras y quemadas en la superficie de la crema, que solo aparecen cuando la crema se dora rápido, antes de que la fina masa de debajo se queme. Preparar un almíbar de azúcar hervido aparte, y luego verterlo sobre las yemas, es una técnica clásica de repostería — el choque térmico del almíbar caliente cocina parcialmente las yemas al instante, evitando el sabor a huevo crudo que resultaría de una crema horneada directamente a partir de ingredientes fríos mezclados.
La masa hojaldrada se enrolla apretada en forma de tronco, luego se corta en rodajas, no se aplana desde el principio
Enrollarla crea las capas concéntricas visibles en cada cáscara de tarta horneada, a diferencia de una masa plana presionada directamente en el molde
Se hornea a temperatura extremadamente alta, casi al máximo para un horno doméstico
El calor intenso permite que la crema se dore y adquiera sus manchas quemadas características antes de que la masa se queme
La crema se hace con un almíbar hervido aparte, no solo azúcar cruda mezclada en la leche
El almíbar caliente, vertido sobre las yemas, las cocina parcialmente desde el primer segundo, evitando una crema con sabor a huevo crudo
Las tartaletas se sirven calientes o a temperatura ambiente, nunca frías recién sacadas del refrigerador
El frío endurece la mantequilla del hojaldre y vuelve la corteza gomosa, en vez de crujiente
Ingredientes 4 raciones
- 1 lámina de hojaldre comprada, o casera
- 250ml de leche
- 1 rama de canela
- Cáscara de 1/2 limón
- 150g de azúcar
- 75ml de agua
- 3 yemas de huevo
- 1 cdta de extracto de vainilla
- 2 cdas de harina
- Azúcar glas y canela molida, para servir
Cómo prepararlo
- 1PREPARA LA MASA: enrolla el hojaldre apretado en forma de tronco, corta en 12 rodajas de unos 2cm, presiona cada rodaja en un molde de tartaleta engrasado, formando una costra fina en el fondo y los lados.
- 2INFUSIONA LA LECHE: calienta la leche con la canela y la cáscara de limón, deja infusionar 10 minutos, luego cuela.
- 3PREPARA EL ALMÍBAR: hierve el azúcar con el agua a fuego medio, hasta que el almíbar alcance los 105°C o forme un hilo fino al caer de una cuchara.
- 4BATE LAS YEMAS: bate las yemas con la harina, añade gradualmente la leche infusionada, luego vierte el almíbar caliente, en un hilo fino, removiendo continuamente.
- 5COCINA LA CREMA: cocina la crema a fuego bajo, removiendo constantemente, hasta que espese ligeramente, añade la vainilla, cuela.
- 6RELLENA Y HORNEA: vierte la crema en los moldes de masa, llenando hasta 3/4, hornea a 250°C (o el máximo del horno), 12-15 minutos, hasta que la crema dore con manchas quemadas y la masa esté dorada.
- 7SIRVE: deja enfriar un poco, sirve tibias o a temperatura ambiente, con canela molida encima.
Información nutricional
por ración (~350 g)
Valores nutricionales estimados.
Combina perfectamente con





