
Knafeh
El knafeh se remonta a la ciudad de Nablus, en la región más amplia de Bilad al-Sham, que antaño unía al Líbano, Palestina, Siria y Jordania mediante tradiciones culinarias compartidas, y las versiones libanesas del postre aún se apoyan en ese estilo de Nablus, usando queso akkawi en lugar de la pasta filo deshilachada (kataifi) más común más al norte. Algunos historiadores gastronómicos rastrean sus raíces incluso antes, hasta médicos de la era ayubí, de quienes se dice que recomendaban una versión de él como comida previa al alba durante el Ramadán porque se creía que mantenía a raya el hambre. En Líbano se trata tanto como desayuno como postre, comido relleno en pan de sésamo camino al trabajo en vez de reservado para el final de una comida, una costumbre que sorprende a los visitantes acostumbrados a verlo servido solo después de la cena. Su capa de queso se elige específicamente por ser suave y no derretirse del todo, ya que un queso más fuerte o graso competiría con el almíbar en vez de simplemente aportar la elasticidad por la que el knafeh es famoso.
Queso elástico bajo una cobertura crujiente
Una capa de queso suave, que no se derrite del todo, se coloca entre dos capas de sémola o pasta filo deshilachada, de modo que el primer corte revela hebras largas y elásticas en vez de un relleno firme.
Teñido de naranja con un toque de colorante
El vivo color naranja del knafeh tradicional no viene de un ingrediente, sino de una pequeña cantidad de colorante alimentario mezclado en la capa de sémola antes de hornear.
Empapado en almíbar recién salido del horno
Un almíbar frío perfumado con agua de azahar o de rosas se vierte sobre el pastel justo al salir del horno, para que se empape mientras todo sigue caliente.
Rematado con pistachos triturados
Un generoso puñado de pistachos molidos sobre la superficie empapada en almíbar añade color y crujido, y se considera esencial, no opcional.
Ingredientes 4 raciones
- 500g de sémola fina
- 400g de queso akkawi o mozzarella, desalado y rallado
- 200g de mantequilla sin sal, derretida
- 1/4 cdta de colorante alimentario naranja (opcional)
- 400g de azúcar
- 240 ml de agua
- 1 cda de zumo de limón
- 2 cdas de agua de azahar
- 60g de pistachos triturados, para decorar
Cómo prepararlo
- 1Empieza por el almíbar: pon el azúcar, el agua y el zumo de limón en un cazo, lleva a ebullición y cuece a fuego lento 8 minutos, luego añade el agua de azahar y déjalo enfriar por completo.
- 2Si usas mozzarella, déjala en remojo en agua fría unas horas antes para eliminar el exceso de sal, y escúrrela bien.
- 3Mezcla la sémola con la mantequilla derretida y un poco de colorante hasta que parezca arena húmeda y dorada.
- 4Presiona la mitad de la mezcla de sémola firmemente en la base de un molde redondo engrasado, extiende el queso de manera uniforme y cubre con el resto de la sémola, presionando para que las capas se compacten.
- 5Hornea en un horno precalentado a 200°C unos 35 minutos, hasta que la superficie tome un color naranja dorado intenso.
- 6En cuanto salga del horno, vierte el almíbar frío de manera uniforme sobre el pastel caliente, para que se oiga chisporrotear.
- 7Déjalo reposar 10 minutos para que absorba el almíbar, luego esparce pistachos triturados por encima y voltéalo o córtalo mientras sigue caliente, para que el queso se estire en hebras.
Información nutricional
por ración (~350 g)
Valores nutricionales estimados.
Combina perfectamente con








